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CAMBIO CLIMÁTICO Y FORESTACIÓN.

 

Cambio climático y forestación.

La preocupación que existe hoy en día sobre el cambio climático es patenteen todos los sectores de la sociedad. El cambio climático ha pasado de ser una mera suposición científica a un hecho que, además de presentar ya repercusiones sociales, económicas y ambientales, ha ocupado la agenda política de la mayoría de las naciones desarrolladas. En términos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), este podría definirse como el incremento de la temperatura superficial del planeta como consecuencia de un aumento importante y rápido de las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera.

            Desde principios del siglo XX, el desarrollo industrial y energético ha contribuido a la expansión de los combustibles fósiles a gran escala, de los cuales se derivan las emisiones de estos gases. Asimismo, el aumento desmesurado del parque automovilístico, además del crecimiento continuo del sector del transporte, suponen un componente de emisiones a tener en cuenta. Dentro de estos gases, el que más afecta al cambio en la temperatura global es el CO2, que ha alcanzado un récord de emisiones en las últimas décadas y que ha hecho aumentar, junto con el resto de GEI, la temperatura media global entre 0,4ºC y 0,8ºC desde entonces. El consenso científico internacional predice que si siguen las pautas de crecimiento actual de emisiones, y estas no se controlan, la alteración que producirá sería equivalente a desplazar cualquier región de la tierra hacia latitudes superiores, provocando migraciones, desertificaciones y cambios en el uso del suelo en amplias zonas, con las consiguientes crisis de tipo social, económico y político, sumadas a la tremenda presión de una creciente superpoblación.

            La respuesta política al problema del calentamiento global surgió en 1992, con la creación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), que se materializó en Kyoto (Japón), cuando los delegados de las partes implicadas acordaron un protocolo de actuación para la consecución de los objetivos de reducción de emisiones de los países desarrollados y aquellos que se encuentran en transición hacia una economía de mercado.

            La situación creada ha hecho que uno de los principales objetivos ambientales actuales sea la captura del CO2 atmosférico. En este contexto, España es el país de la Unión Europea que más se aleja de los objetivos pactados en dicho tratado, que obliga a la UE a reducir al menos en un 5% sus emisiones para el período 2008-2012 respecto a los valores de 1990.

En esta línea, una de las alternativas de captura más comúnmente utilizada es el manejo de los bosques como sumideros de carbono. Así pues, los bosques son considerados como grandes reservorios de carbono, absorbiendo el CO2 de la atmósfera y almacenándolo no sólo en la biomasa, sino también en el suelo, lo que supone la reducción de este en el aire. Teniendo en cuenta su extensión total, se ha estimado que una buena gestión forestal permitiría una reducción del 20% al 50% de las emisiones de carbono para el próximo siglo. Incluso existen ya estudios puntuales que demuestran cómo ciertas masas bien gestionadas son sumideros de carbono con un amplio balance neto positivo, que podrían hacer que algunos países ofrezcan créditos de carbono a otros con más necesidades de reducción de sus emisiones.

La posibilidad de utilizar el manejo de las masas forestales como sumideros de carbono está tomando cada vez más interés por parte de los gestores que ven en esta alternativa una medida novedosa para combatir el cambio climático, además de ser una actuación que reporta numerosos beneficios aparte del objetivo de fijación de carbono, como son todos los derivados de cualquier actuación repobladora. Este interés creciente se debe además, a que existen tierras suficientes para esta práctica, como son las tierras agrícolas abandonadas, y que el coste marginal de las actuaciones es relativamente bajo, frente a procesos industriales destinados a este fin.

            No obstante, la forestación es sólo una solución temporal al empleo de las plantaciones como sumideros de carbono, habrá que tener en cuenta los destinos finales de la madera si es que se va a aprovechar, etcétera.

María de Gracia Trujillo García

Ingeniera de Montes



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Ultima actualización 30/04/08 00:10:02
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